Revista Vanguardia Interdisciplinaria Educativa
Volumen 2, Número 1 · 2026 · Publicación continua
Editorial

Interdisciplinariedad en educación, en un marco de la retórica institucional a la reconfiguración del conocimiento

Cita sugerida (APA 7.ª edición):
Fernández Álvarez, D. (2025). Interdisciplinariedad en educación, en un marco de la retórica institucional a la reconfiguración del conocimiento. Revista Vanguardia Interdisciplinaria Educativa, 2(1), 6. https://revain.plusidsa.com/index.php/RVI/article/view/

Editorial

La consolidación de una revista científica no se define por la periodicidad de sus números, sino por su capacidad de intervenir en las discusiones centrales del campo en el que se inscribe. En este sentido, la publicación del segundo número de la Revista Vanguardia Interdisciplinaria Educativa no representa una mera continuidad editorial, sino una toma de posición frente a uno de los conceptos más utilizados y, simultáneamente, más problematizados en la investigación contemporánea: la interdisciplinariedad.

En el discurso académico actual, la interdisciplinariedad se ha convertido en un imperativo casi incuestionable. No obstante, como advierte Edgar Morin, la complejidad no puede abordarse mediante la simple yuxtaposición de disciplinas, sino a través de una reorganización profunda de los marcos de pensamiento. De manera convergente, se considera que la integración del conocimiento requiere niveles de realidad y lógica que trascienden los enfoques disciplinares tradicionales. Sin embargo, gran parte de la producción educativa contemporánea continúa operando bajo esquemas fragmentados, en los que la interdisciplinariedad se invoca más como etiqueta que como práctica epistemológica efectiva.

Esta tensión revela una brecha crítica: la distancia entre la retórica de la interdisciplinariedad y su efectiva implementación en la investigación educativa. En términos de producción científica, esta brecha se traduce en estudios que declaran enfoques integradores, pero carecen de articulación conceptual, consistencia metodológica o de contribuciones sustantivas al conocimiento. Tal como lo plantean Michael Gibbons y colaboradores, el tránsito hacia formas de conocimiento contextualizadas, socialmente distribuidas y orientadas a la aplicación exige no solo nuevas metodologías, sino también una transformación de los criterios de validación científica.

El presente número se sitúa deliberadamente en este punto de inflexión. Los trabajos que lo conforman no se leen aquí como contribuciones aisladas, sino como intentos, con distintos grados de desarrollo, de responder a una pregunta central:

¿Bajo qué condiciones es posible producir conocimiento educativo verdaderamente interdisciplinario?

Las respuestas que emergen atraviesan dimensiones clave como la integración teórica, la hibridación metodológica, el uso crítico de las tecnologías digitales y la vinculación entre la investigación y contextos sociales concretos.

En un escenario marcado por la digitalización acelerada, la expansión de entornos híbridos de aprendizaje y la creciente presión por la pertinencia social de la investigación, el campo educativo enfrenta una reconfiguración estructural. La producción de conocimiento ya no puede sostenerse en modelos cerrados ni en lógicas exclusivamente disciplinares. Por el contrario, se requiere avanzar hacia esquemas analíticos capaces de operar en la intersección entre educación, tecnología, cultura, economía y política. Esto implica reconocer que la interdisciplinariedad no es una opción metodológica, sino una condición de posibilidad para comprender la complejidad educativa contemporánea.

Ahora bien, asumir esta posición conlleva implicaciones editoriales concretas. La Revista Vanguardia Interdisciplinaria Educativa establece, a partir de este número, una línea clara; donde, no se considerarán contribuciones que se limiten a declarar interdisciplinariedad sin demostrarla. En consecuencia, los criterios de evaluación priorizan:

Esta delimitación no es restrictiva en términos temáticos, pero sí exigente en términos epistemológicos. La apertura temática sin rigor metodológico conduce a la dispersión; la especialización sin integración conduce a la fragmentación. La revista se posiciona, por tanto, en un punto intermedio: entre apertura y exigencia.

Adicionalmente, este número reafirma el compromiso con la circulación abierta del conocimiento y reconoce que la visibilidad científica constituye un componente estratégico para la consolidación de las comunidades académicas. No obstante, la visibilidad sin calidad carece de impacto. En un ecosistema dominado por métricas, indexaciones y rankings, la diferenciación no se logra mediante el volumen de publicaciones, sino mediante la capacidad de generar conocimiento que dialogue con los debates internacionales y contribuya a su transformación.

Este segundo número debe leerse, entonces, como una fase de inflexión. La sostenibilidad del proyecto editorial dependerá de su capacidad para atraer investigaciones de alto nivel, sostener procesos de evaluación rigurosos y consolidar una identidad científica reconocible. En este proceso, la interdisciplinariedad deja de ser un lema institucional para convertirse en un criterio operativo para la producción y validación del conocimiento.

La invitación final no es menor: se convoca a la comunidad académica a superar la superficialidad analítica, a confrontar los límites de sus propios marcos disciplinares y a producir investigaciones que no solo describan la realidad educativa, sino que contribuyan a su reconfiguración. En un contexto de transformaciones profundas, la educación requiere menos acumulación de estudios fragmentados y más conocimiento capaz de articular complejidad, rigor e impacto.