Artículo Revisión
La narrativa como herramienta cognitiva y social: una revisión de la literatura
Narrative as a Cognitive and Social Tool: A Literature Review
Eudaldo Enrique Espinoza-Freire1 https://orcid.org/0000-0002-0537-4760
1Instituto Superior Tecnológico Jubones. Pasaje, Ecuador
*Autor para correspondencia: eespinoza@institutojubones.edu.ec
Recibido: 09/2025
Aceptado: 11/2025
Cita sugerida (APA, séptima edición)
Espinoza-Freire, E. E. (2025). La Narrativa como herramienta cognitiva y social: una revisión de la literatura. Vanguardia Interdisciplinaria Educativa, 1. e8. https:// https://revain.plusidsa.com/index.php/RVI/article/view/8
RESUMEN
Este artículo presenta una revisión de la literatura sobre la narrativa, explorando su conceptualización, funciones y aplicaciones en diversos contextos. A través de un análisis de la literatura publicada en español e inglés durante los últimos diez años, esta revisión sintetiza los hallazgos de las principales teorías narrativas, desde la narratología clásica hasta los enfoques post-estructuralistas y cognitivos. Los hallazgos principales revelan que la narrativa cumple funciones clave a nivel social, psicológico y epistemológico, actuando como un pilar para la cohesión comunitaria, la construcción de la identidad personal y la organización del conocimiento. Adicionalmente, se discute su evolución en medios digitales y transmedia, destacando su adaptabilidad y su continua relevancia en la comunicación contemporánea. El estudio concluye que la narrativa es un campo dinámico que requiere una mayor integración teórica y una exploración más profunda de sus manifestaciones en la era digital, sirviendo esta revisión como una hoja de ruta para futuras investigaciones.
Palabras Clave: Narrativa, narratología, identidad
ABSTRACT
This article presents a literature review on narrative, exploring its conceptualization, functions, and applications across diverse contexts. Through an analysis of literature published in Spanish and English over the past ten years, this review synthesizes findings from major narrative theories, ranging from classical narratology to post-structuralist and cognitive approaches. The main findings reveal that narrative fulfills key social, psychological, and epistemological functions, acting as a cornerstone for community cohesion, the construction of personal identity, and the organization of knowledge. Additionally, the article discusses the evolution of narrative in digital and transmedia environments, highlighting its adaptability and ongoing relevance in contemporary communication. The study concludes that narrative is a dynamic field that requires greater theoretical integration and deeper exploration of its manifestations in the digital era, with this review serving as a roadmap for future research.
Keywords: Narrative, narratology, identity
La narrativa, en su esencia más pura, es la herramienta fundamental que la humanidad ha utilizado para comprenderse a sí misma y al mundo que la rodea. Desde los mitos ancestrales hasta las historias personales que compartimos a diario, las narrativas son la columna vertebral de nuestra cultura y nuestra identidad.
El acto de contar historias es un fenómeno universal que trasciende fronteras geográficas y temporales. Como señalan Arias Cardona y Alvarado Salgado (2015), la narrativa no es un mero adorno, sino una necesidad intrínseca que nos permite construir sentido y dar forma a nuestra experiencia. Esta universalidad se manifiesta en la capacidad de las historias para conectar a las personas, ya que, tal como sugiere Ripamonti (2017), a través de ellas podemos empatizar con vivencias ajenas y entender perspectivas diferentes a la nuestra.
Además, la narrativa cumple una función crucial en la construcción de la identidad individual y colectiva. Según Quintero Mejía (2018), las historias que contamos sobre nosotros mismos y sobre nuestros grupos sociales son las que nos definen y nos sitúan en el mundo. No solo se trata de la memoria, sino también de la proyección hacia el futuro, ya que, como afirman Estupiñán Mojica y González Gutiérrez (2015), la narrativa moldea nuestras expectativas y aspiraciones, influyendo en las decisiones que tomamos. En este sentido, la narrativa no es solo un reflejo de la realidad, sino un agente activo en su construcción.
Para los fines de este artículo, la narrativa se entiende como una forma fundamental de organizar la experiencia humana a través del tiempo. No es simplemente una secuencia de eventos, sino un entramado estructurado que dota de sentido a las acciones y sucesos. Como señalan Josselson y Hammack (2021), la narrativa implica un proceso de dar coherencia y significado a la vida de una persona, vinculando eventos pasados con el presente y proyectando un futuro. Es a través de este proceso que construimos nuestra identidad personal y social.
Esta definición se distancia de la simple anécdota, elevando la narrativa a una herramienta de comprensión más profunda. La narrativa, como argumenta Smith (2016), es un medio para hacer inteligible el caos de la vida, convirtiendo una serie de hechos inconexos en una historia con un principio, un desarrollo y un desenlace. Esta estructura temporal es crucial para su función. Ntinda (2018) también resalta que la narrativa no es solo una representación de lo que sucedió, sino una interpretación activa, en la que se seleccionan y organizan ciertos eventos para transmitir un mensaje o una verdad particular.
En su esencia, la narrativa es tanto un producto como un proceso. Es el texto o la historia que se cuenta, pero también el acto dinámico de contarla y de reinterpretarla. Esta dualidad es fundamental, ya que, tal como indican Anderson y Kirkpatrick (2016), la narrativa opera en la intersección de la experiencia individual y la expresión colectiva, permitiendo que las historias personales se entrelacen con las grandes narrativas culturales, creando así un tejido complejo y significativo.
La importancia de la narrativa en el contexto actual es innegable, especialmente en un mundo caracterizado por la complejidad, el flujo constante de información y la polarización social. Comprender cómo las narrativas operan es crucial para navegar estos desafíos.
En el ámbito de la investigación y la toma de decisiones, la narrativa se ha posicionado como una herramienta fundamental. Como señalan Greenhalgh et al. (2016), las historias y los estudios de caso son a menudo más persuasivos y memorables que los datos estadísticos abstractos, lo que facilita la difusión de conocimiento y la implementación de políticas efectivas. De manera similar, la narrativa es vital en la atención médica y la psicología. Sharp et al. (2019) argumentan que las narrativas personales de los pacientes son clave para comprender sus experiencias de enfermedad y para diseñar intervenciones de tratamiento holísticas y centradas en la persona.
Además, en un entorno mediático saturado, la narrativa es el principal vehículo para la construcción de identidades y la formación de opiniones. Herman y Vervaeck (2019) destacan cómo las narrativas mediáticas y digitales influyen en nuestra percepción de la realidad, desde la política hasta la vida cotidiana. Entender la estructura y la retórica de estas narrativas nos permite ser consumidores de información más críticos y menos susceptibles a la desinformación.
Finalmente, la narrativa es esencial para la autorreflexión y el desarrollo personal. Clandinin (2019) afirma que, al contar y reinterpretar nuestras propias historias de vida, podemos dar sentido a nuestras experiencias, superar desafíos y proyectar un futuro más significativo. En una era de incertidumbre, la capacidad de construir una narrativa personal coherente es una fuente de resiliencia y empoderamiento.
La pregunta central que guio esta revisión fue: ¿Cómo se conceptualiza la narrativa en la investigación contemporánea y cuáles son sus principales funciones y aplicaciones en diversos campos del conocimiento? Esta pregunta buscó desentrañar la complejidad del concepto, trascendiendo su definición básica para explorar su impacto real y su relevancia metodológica en la actualidad.
Para responder a esta cuestión, en el artículo se planteó tres objetivos específicos. En primer lugar, se buscó identificar las principales teorías y enfoques que definen la narrativa, examinando las distintas perspectivas que emergen de la psicología, la sociología y los estudios culturales. En segundo lugar, se propuso analizar las funciones clave de la narrativa, desde la construcción de la identidad y la memoria hasta su papel en la persuasión y la toma de decisiones. Finalmente, el objetivo es mapear la aplicación de la narrativa en diferentes medios y disciplinas, como la investigación cualitativa, la educación, la medicina y el marketing, ilustrando su versatilidad y su importancia práctica.
Para lograr estos objetivos, el artículo se organiza en una estructura clara y coherente. Después de esta introducción, la revisión comienza con un análisis detallado de las principales teorías narrativas, donde se expondrán los marcos conceptuales más influyentes. Posteriormente, se exploran las funciones de la narrativa, dedicando un apartado a cada una de ellas para entender su rol en distintos contextos. A continuación, se presenta un mapeo de las aplicaciones prácticas de la narrativa, ilustrando con ejemplos su uso en diversas áreas de estudio. Finalmente, se ofrecen las conclusiones, resumiendo los hallazgos más importantes y sugiriendo futuras líneas de investigación. De esta manera, el texto guía al lector desde la conceptualización teórica hasta la aplicación práctica, ofreciendo una visión integral del fenómeno narrativo.
La presente revisión de la literatura se fundamenta en un proceso sistemático y riguroso para asegurar la relevancia y calidad de las fuentes consultadas. La primera fase de la investigación se centró en la búsqueda exhaustiva de literatura académica en diversas bases de datos. Para ello, se utilizaron plataformas de gran prestigio como Scopus, Web of Science y Google Scholar, consideradas herramientas esenciales para acceder a publicaciones científicas de alto impacto. Como destacan Bethel y Rogers (2019), la combinación de múltiples bases de datos es crucial para una revisión completa, ya que permite superar las limitaciones de cobertura de una sola fuente y garantizar un panorama más amplio del conocimiento existente sobre el tema.
Posteriormente, se definieron los términos de búsqueda que servirían como la clave para identificar las publicaciones pertinentes. Se emplearon palabras clave como "narrativa", "narratología", "análisis narrativo", "función de la narrativa" y "aplicaciones de la narrativa", así como sus equivalentes en inglés. Para maximizar los resultados, se combinaron estos términos utilizando operadores booleanos (AND, OR), lo que permitió refinar la búsqueda y enfocarse en la intersección de conceptos clave. La estrategia de búsqueda se diseñó para ser lo más inclusiva posible, ya que, tal como señalan Fowler y Jewell (2022), la precisión en los términos de búsqueda es fundamental para recuperar la literatura más relevante y evitar la pérdida de información valiosa.
Finalmente, se aplicaron criterios de inclusión y exclusión para seleccionar los documentos que formaron parte de esta revisión. Se incluyeron artículos de revisión, estudios empíricos y capítulos de libros que abordaran la conceptualización, funciones o aplicaciones de la narrativa en diversos campos. Para garantizar la actualidad de la información, se limitó la búsqueda a publicaciones de los últimos diez años. Se excluyeron, por el contrario, resúmenes de conferencias, editoriales o trabajos que no tuvieran un enfoque académico riguroso. Este proceso de selección se alinea con la metodología de revisión sistemática, que, según Bramer et al. (2017), exige criterios claros y transparentes para la selección de la literatura, asegurando la validez y replicabilidad de los hallazgos.
Teorías fundamentales de la narrativa
La narrativa, como objeto de estudio, ha sido abordada desde múltiples perspectivas teóricas, lo que ha dado lugar a un rico y complejo marco conceptual. Esta sección profundiza en las principales corrientes de pensamiento que han intentado desentrañar su naturaleza, desde las estructuras subyacentes hasta su impacto en la cognición humana. A continuación, se presentan las teorías fundamentales que han moldeado la comprensión académica de la narrativa.
Narratología clásica
El estudio formal de la narrativa se consolidó con la narratología clásica, que, bajo la influencia del estructuralismo, buscó identificar las estructuras universales que subyacen a toda historia. Autores como Greimas y Genette se enfocaron en los elementos constituyentes de la narrativa, como la trama, los personajes y el tiempo. Esta corriente se caracteriza por su enfoque en la "gramática" y "sintaxis" de las historias, buscando patrones recurrentes que pudieran aplicarse a cualquier texto narrativo, desde un mito antiguo hasta una novela moderna (Herman y Vervaeck, 2019). Este enfoque ahistórico y formalista fue fundamental para establecer un marco de análisis sistemático, permitiendo a los estudiosos descomponer y comprender los mecanismos internos de la narración de una manera que nunca antes se había hecho.
La transición a la narratología postclásica y las críticas al estructuralismo
Posteriormente, esta perspectiva se enriqueció y, al mismo tiempo, fue objeto de críticas. La narratología postclásica surgió como una respuesta a las limitaciones del estructuralismo, cuestionando su "manía por las taxonomías" y su "adición al formalismo". A diferencia de sus predecesores, esta nueva corriente se abrió a un análisis más amplio, considerando factores ideológicos, sociales e históricos que la narratología clásica había pasado por alto. La revisión de los conceptos básicos estructurales, como los "actantes" o los roles que desempeñan los personajes, se volvió central para entender la dinámica de las historias desde una perspectiva más holística (Coste, 2017). Esta etapa marcó una apertura a la interconexión con otras disciplinas y una flexibilización del rigor formal en aras de una comprensión más rica y contextualizada de la narrativa.
La narratología en la era digital y cognitiva
En la era digital, la narratología ha encontrado nuevos caminos de exploración. Los principios estructurales clásicos han demostrado su vigencia al ser aplicados en el análisis computacional de grandes volúmenes de textos narrativos (Piper et al., 2021).
Esta aplicación demuestra cómo las herramientas teóricas del siglo XX pueden adaptarse para examinar la narrativa en formatos emergentes, como el hipertexto y los videojuegos. Además, el surgimiento de la narratología cognitiva ha llevado el estudio de la narrativa un paso más allá, enfocándose en cómo el cerebro humano procesa y organiza las historias. Esta perspectiva considera la narrativa como una modalidad básica de la cognición, una herramienta esencial para almacenar y transmitir información vital, y analiza cómo ciertas constantes estructurales determinan el modo en que organizamos la trama de cualquier historia (Moss-Wellington, 2019).
El Legado del Estructuralismo en los Estudios Narrativos Actuales
A pesar de las limitaciones reconocidas y de las nuevas direcciones que ha tomado la disciplina, el legado de la narratología clásica perdura. La obra editada por Fludernik y Ryan (2019) demuestra que, si bien el estructuralismo no es la única vía, sus conceptos básicos continúan siendo puntos de partida esenciales para cualquier análisis narrativo riguroso. Estos conceptos proporcionan las herramientas fundamentales para desglosar la construcción interna de una historia, ofreciendo un metalenguaje que permite a los estudiosos dialogar y comparar narrativas de diferentes épocas y culturas. En última instancia, la narratología actual ha evolucionado para integrar el rigor formalista con las perspectivas históricas, digitales y cognitivas, creando un campo de estudio más dinámico y completo.
Enfoques post-estructuralistas
En contraste con la búsqueda de estructuras universales, los enfoques post-estructuralistas desafiaron la idea de un significado fijo y único en la narrativa. Esta corriente, influenciada por la deconstrucción y la teoría de la recepción, se centró en la inestabilidad del texto y en el rol activo del lector en la creación de significado. Como señala Fleming (2020), la deconstrucción cuestiona las oposiciones binarias tradicionales y revela las tensiones internas y las contradicciones de los textos, mostrando que las narrativas son a menudo menos coherentes de lo que parecen a simple vista.
La intertextualidad, otro concepto clave de esta corriente, subraya que ningún texto es una entidad aislada. Como explica Malik et al. (2020), las narrativas siempre están en diálogo con otras narrativas, creando una red compleja de referencias y alusiones que enriquece su significado. Este enfoque reconoce que las historias se construyen sobre un vasto archivo cultural de textos y géneros. Leone (2022) ha explorado, desde una perspectiva post-estructuralista, cómo los medios digitales amplifican la intertextualidad, facilitando la remezcla y la reinterpretación de historias de formas nunca antes vistas.
Narratología cognitiva
La narratología cognitiva marca un giro fundamental en el estudio de la narrativa, pasando de un enfoque en la estructura del texto a un interés por los procesos mentales del lector o narrador. Esta corriente concibe la narrativa no solo como una disposición de elementos textuales, sino como una forma fundamental de organizar el pensamiento y la experiencia humana. Las narrativas, desde esta perspectiva, operan a través de "esquemas" y "marcos" mentales, que son patrones de conocimiento preexistentes que activamos para entender y procesar las historias que escuchamos o leemos, según lo señalan Babelyuk et al. (2021). Este enfoque sitúa la narrativa en el corazón de nuestra cognición, viéndola como una herramienta esencial para dar sentido al mundo.
Narrativa y empatía
Uno de los aportes más significativos de la narratología cognitiva es su capacidad para explicar cómo las historias influyen en nuestra vida emocional y social. Vercauteren (2021) profundiza en la idea de que las narrativas nos permiten simular experiencias, lo que nos ayuda a entender las intenciones, deseos y creencias de los otros. Este proceso, conocido como "teoría de la mente", es crucial para el desarrollo de la empatía. Al sumergirnos en la mente de un personaje, practicamos la habilidad de ver el mundo desde una perspectiva diferente a la nuestra, lo que tiene profundas implicaciones para la interacción social y la moralidad. De esta manera, la lectura de una novela o la visión de una película no es solo una actividad pasiva, sino un ejercicio mental activo que perfecciona nuestras habilidades sociales.
El rol del lector activo en la construcción de la realidad narrativa
La narratología cognitiva también ha transformado nuestra comprensión del papel del lector, revelando que su mente participa activamente en la construcción del mundo narrativo. Ogata (2019) ha explorado cómo las narrativas cognitivas influyen en nuestra percepción del tiempo y el espacio en la ficción. Al leer, no simplemente recibimos información, sino que llenamos activamente los vacíos, inferimos conexiones causales y construimos mundos imaginarios. Esta construcción mental se vuelve aún más evidente en formatos narrativos complejos y participativos. Alber (2025) extiende esta línea de investigación al analizar cómo estas estructuras mentales se manifiestan en la recepción de narrativas como las de los videojuegos o las series de televisión, donde la agencia del jugador o espectador es crucial para el desarrollo y la interpretación de la historia.
Un campo en expansión
La narratología cognitiva se ha consolidado como un campo de estudio dinámico e interdisciplinario, que se nutre de la lingüística, la psicología, la filosofía y las neurociencias. La capacidad de esta disciplina para analizar cómo los procesos mentales básicos, como la memoria, la inferencia y la categorización, dan forma a la producción y recepción de historias, la convierte en un área de investigación vital. La exploración de cómo estas estructuras cognitivas operan en formatos multimedia, desde los mitos orales hasta las narrativas transmedia, es un testimonio de su relevancia. La narratología cognitiva no solo nos ayuda a comprender mejor las historias, sino también a entender cómo nuestra propia mente funciona al dar sentido a la realidad a través de la narrativa.
Funciones de la narrativa
La narrativa, más allá de ser una simple forma de expresión, cumple diversas funciones esenciales que impactan tanto a nivel social como individual. Esta sección explora las principales funciones que la literatura académica le ha atribuido, destacando su rol en la construcción de realidades, la identidad personal y la organización del conocimiento.
Función social
La narrativa actúa como un pilar fundamental para la cohesión social. A través de ella, las comunidades construyen y transmiten los mitos, las ideologías y los valores que las definen. Como señala Chang (2019), las narrativas colectivas, como las historias nacionales o los relatos fundacionales, proporcionan un marco compartido de significado que refuerza el sentido de pertenencia y la identidad grupal.
Además, la narrativa es un mecanismo clave para la coordinación social y la cooperación. Bouizegarene et al. (2024) argumentan que las narrativas compartidas son cruciales para establecer expectativas mutuas y regular el comportamiento social. Estas historias, al articular lo que es aceptable y lo que no, guían las interacciones y solidifican las normas que mantienen unida a la sociedad.
Función psicológica
A nivel individual, la narrativa desempeña un papel vital en la construcción y el mantenimiento de la identidad. La capacidad de contar la historia de nuestra propia vida —una "narrativa de identidad"— es fundamental para dar coherencia y sentido a nuestras experiencias. Dailey y Browning (2014) explican que esta narrativa personal no es estática, sino que se reinterpreta y se reescribe constantemente a lo largo de la vida, permitiéndonos integrar eventos pasados y proyectar nuestro futuro.
Esta función también tiene un importante componente terapéutico. La "narrativa de la enfermedad," por ejemplo, permite a los individuos dar sentido a sus padecimientos, procesar traumas y encontrar un camino hacia la sanación. Reorganizar los eventos de nuestra vida en una historia con significado puede ser un proceso de empoderamiento que promueve la resiliencia psicológica.
Función epistemológica
Finalmente, la narrativa cumple una función epistemológica al ayudarnos a organizar y comprender el mundo. La mente humana tiende a percibir la realidad de manera narrativa, estructurando eventos en secuencias de causa y efecto. Según Green (2019), esta forma de pensamiento nos permite convertir la información fragmentada en conocimiento coherente y significativo.
La narrativa es, en esencia, un modelo para la realidad. Al contar historias, no solo describimos lo que sucede, sino que también explicamos por qué sucede, estableciendo relaciones entre eventos, personajes e ideas. Esta función es crucial para el aprendizaje y la transmisión del conocimiento, ya que las historias son más fáciles de recordar y comprender que los datos sin contexto.
La narrativa en múltiples medios y contextos
La narrativa no se limita a la literatura o a la tradición oral; su capacidad de adaptación le ha permitido prosperar en una amplia gama de medios y contextos contemporáneos. Esta sección explora cómo la narrativa se ha transformado y diversificado en la era digital y cómo cumple funciones específicas en campos tan distintos como la ciencia y el periodismo.
Narrativa digital
El advenimiento de la tecnología ha redefinido las formas de contar historias. En el ámbito digital, la narrativa ha evolucionado para aprovechar la interactividad y la conectividad inherentes a los nuevos medios. Por ejemplo, De Fina (2021) explora cómo las redes sociales han democratizado la creación de narrativas personales, permitiendo a los usuarios construir y compartir sus identidades a través de fragmentos de historias, fotografías y videos. Esta forma de narración se caracteriza por ser fragmentada, colaborativa y, a menudo, efímera.
En el mundo de los videojuegos y los formatos interactivos, la narrativa va más allá de la mera contemplación. Según Magliano, Higgs y Clinton (2019), en estos medios, el usuario se convierte en un participante activo en la historia, tomando decisiones que influyen en el desarrollo de la trama. Esta inmersión profunda genera una conexión emocional más intensa y una forma de entender la narrativa como una experiencia en lugar de un texto estático.
Narrativa transmedia
La narrativa transmedia es una manifestación particularmente interesante de la evolución de las historias en la era digital. Este concepto se refiere a la expansión de una misma historia a través de múltiples plataformas, donde cada medio aporta un nuevo fragmento y una perspectiva diferente al universo narrativo. Como explica Wilde (2019), el objetivo no es simplemente replicar la historia, sino enriquecerla, de modo que cada pieza de la narrativa (una película, un cómic, un videojuego, una serie web) se sostenga por sí misma, pero gane significado al ser consumida en conjunto.
Punday (2019) profundiza en cómo esta interconectividad crea una experiencia inmersiva para el público, que se convierte en un explorador del universo narrativo, saltando de una plataforma a otra para armar el cuadro completo de la historia. Este enfoque no solo fomenta una participación activa, sino que también prolonga la vida de la historia y sus personajes mucho más allá del formato original.
Narrativa científica y periodística
Incluso en campos que priorizan la objetividad y los datos, la narrativa juega un papel esencial. La narrativa científica, por ejemplo, es crucial para la divulgación del conocimiento complejo al público general. Glozer et al. (2019) señalan que, al enmarcar los hallazgos científicos en una historia, los investigadores pueden hacer que conceptos abstractos sean más accesibles, memorables y, en última instancia, más persuasivos para audiencias no especializadas.
De manera similar, en el periodismo, la narrativa es una herramienta poderosa para contextualizar eventos y conectar con los lectores. Hinck et al. (2019) sostienen que el periodismo narrativo, al dar voz a las experiencias personales y contextualizar los hechos en una historia más grande, puede generar una comprensión más profunda y una mayor empatía. En lugar de limitarse a los datos fríos, las historias periodísticas pueden revelar el impacto humano de los acontecimientos y dar un significado más completo a las noticias.
La revisión de la literatura sobre la narrativa revela un campo de estudio vasto y multifacético, donde diversas disciplinas convergen para entender este fenómeno fundamental. A través de la síntesis de hallazgos, el análisis de las brechas en la investigación, la exploración de sus implicaciones y la sugerencia de futuras direcciones, se consolida una comprensión más profunda del poder y la versatilidad de la narrativa.
La narrativa emerge como un concepto que trasciende la mera definición de una historia. Desde la narratología clásica de Genette y Greimas, que se enfocó en las estructuras formales del texto (Herman y Vervaeck, 2019), hasta la narratología cognitiva que la conceptualiza como un modelo mental para organizar la experiencia (Babelyuk et al., 2021), la literatura muestra una evolución en la comprensión de la narrativa, que pasa de ser un objeto de análisis a un proceso activo. Estos enfoques, aunque distintos, no son mutuamente excluyentes; más bien, se complementan. Los principios estructurales clásicos (Piper et al., 2021) siguen siendo herramientas esenciales para entender cómo la mente procesa y da coherencia a una historia, tal como lo sugiere la perspectiva cognitiva (Alber, 2025).
Además, se ha evidenciado que la narrativa cumple funciones esenciales en múltiples dominios. A nivel social, cohesiona comunidades y transmite valores (Chang, 2019). A nivel psicológico, moldea nuestra identidad y sirve como herramienta terapéutica (Dailey y Browning, 2014). Epistemológicamente, nos ayuda a organizar el mundo y a dar sentido al conocimiento (Green, 2019). En el ámbito de los medios, la narrativa ha evolucionado de formas lineales a formatos interactivos y transmedia, donde los universos narrativos se expanden a través de plataformas (Punday, 2019; Wilde, 2019), desafiando las concepciones tradicionales de la autoría y la recepción. La narrativa, incluso en campos como el periodismo y la ciencia, actúa como un puente vital entre la información y el entendimiento humano, haciendo que los datos sean más accesibles y significativos (Glozer et al., 2019; Hinck et al., 2019).
A pesar de la riqueza de la literatura, aún existen áreas que requieren mayor exploración. Una brecha notable reside en la narrativa de la identidad colectiva en la era digital. Si bien se ha estudiado cómo las redes sociales permiten la construcción de identidades personales (De Fina, 2021), hay menos investigación sobre cómo las narrativas compartidas en estas plataformas moldean las identidades de grupos en tiempo real, especialmente en el contexto de la polarización y la desinformación.
Además, si bien la narratología cognitiva ha avanzado en la comprensión de cómo el cerebro procesa narrativas lineales, la investigación sobre los procesos mentales detrás de las narrativas no lineales e interactivas (como las de los videojuegos o la realidad virtual) todavía es incipiente. Se necesita una mayor comprensión de cómo la agencia del usuario afecta la memoria narrativa y la inmersión en estos nuevos formatos.
Los hallazgos de esta revisión tienen implicaciones significativas tanto para la teoría como para la práctica. Teóricamente, la fusión de los enfoques estructuralistas, post-estructuralistas y cognitivos podría dar lugar a una teoría unificada de la narrativa que integre la forma, el contexto y el proceso mental en un solo marco. Esta teoría podría ofrecer una visión más holística del fenómeno.
En la práctica, los hallazgos son relevantes para diversos campos. Para la comunicación estratégica, entender cómo las narrativas moldean las creencias colectivas es crucial para diseñar campañas más efectivas y éticas. En la educación, el uso de la narrativa podría mejorar la retención de conocimientos y el pensamiento crítico. Y en la salud mental, el enfoque narrativo podría fortalecer las terapias, permitiendo a los pacientes reestructurar sus historias de vida de una manera más empoderadora.
La presente revisión de la literatura se circunscribe a publicaciones académicas de los últimos diez años, lo que, si bien garantiza la actualidad del análisis, podría dejar fuera desarrollos teóricos y conceptuales clásicos que sentaron las bases para el estudio de la narrativa. Asimismo, la revisión se limitó a fuentes en español e inglés, lo que implica que la perspectiva de otras tradiciones lingüísticas y culturales no fue incluida. Estas decisiones metodológicas, aunque necesarias para mantener la coherencia y la viabilidad del estudio, significan que la discusión presentada no es exhaustiva y representa solo una parte del vasto y global campo de la investigación narrativa.
Basado en las brechas identificadas, se sugieren varias líneas de investigación. Se recomienda realizar estudios empíricos que examinen la influencia de las narrativas virales en las redes sociales y su impacto en la formación de identidades de grupo. También sería valioso investigar los procesos cognitivos de la narrativa transmedia, utilizando herramientas de neurociencia para entender cómo el cerebro integra información de múltiples plataformas para construir un universo narrativo coherente. Por último, explorar la eficacia de las narrativas en la promoción del cambio social en campos como la sostenibilidad o los derechos humanos podría ofrecer nuevas perspectivas sobre cómo usar el poder de las historias para abordar desafíos globales.
La presente revisión de la literatura ha explorado la narrativa como un fenómeno complejo y multifacético que va más allá de su definición superficial, revelando su papel fundamental en la experiencia humana. A lo largo del análisis, se ha demostrado que la narrativa no es solo una forma de expresión, sino un mecanismo clave para la construcción de la realidad, la identidad y el conocimiento.
El recorrido por las diferentes teorías narrativas, desde el estructuralismo clásico hasta los enfoques cognitivos, ha permitido entender cómo la narrativa es, simultáneamente, una estructura formal y un proceso mental. Se ha reafirmado su poder en la cohesión social y psicológica, así como en la organización de la información en un mundo saturado de datos. Finalmente, se ha ilustrado cómo la narrativa ha evolucionado y se ha adaptado a los nuevos medios digitales y transmedia, demostrando su versatilidad y su continua relevancia en la comunicación contemporánea.
Esta revisión aporta un valor significativo al campo de estudio al ofrecer una síntesis integral y actualizada de las diversas conceptualizaciones, funciones y aplicaciones de la narrativa. A diferencia de otros trabajos que se centran en una única teoría o disciplina, este artículo ha logrado integrar perspectivas de la narratología, la psicología, la sociología y los estudios de medios, proporcionando una visión holística y conectando puntos que a menudo se estudian de forma aislada.
Además, la identificación de brechas en la investigación, como el estudio de las narrativas colectivas en redes sociales o los procesos cognitivos en formatos interactivos, abre nuevas y prometedoras líneas de investigación. Al proponer estas futuras direcciones, la revisión no solo resume el conocimiento actual, sino que también sirve como una hoja de ruta para la exploración académica futura, consolidando la narrativa como un campo de estudio dinámico y en constante evolución.
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